Diálogo de Caronte y Lope de Vega

La espesura de la niebla apenas le permite a Lope distinguir el rostro del barquero que comanda la barcaza que ha de cruzar el río Estigia con su alma a cuestas. Lleva horas dormido y la resaca todavía apelmaza su ánimo.

CARONTE: Ya era hora de que despertaras…

LOPE: ¿Quién coño eres?

CARONTE: Haber leído la Divina Comedia… pero ahora dime tú. Te veo muy subidito y, siendo ya sacerdote, ¿no crees que deberías cuidar tus palabras?

LOPE: Calla. No me des el viaje, anda…

Pasan diez minutos.

CARONTE: ¿Se puede saber qué demonios te pasa? Has paseado por la orilla del río muchas veces y siempre lo has hecho alegre y eufórico… Ahora que por fin lo cruzas, ¿de verdad te vienes abajo?

LOPE: No es eso, Carón…

CARONTE: Ya entiendo… me has reconocido. ¿Acaso te asusta el infierno?

LOPE: Lo llevo esperando mucho tiempo. De miedo nada… ¿me tomas por un Góngora cualquiera? Déjame tranquilo.

CARONTE: Está bien. Ya me callo.

Pasan diez minutos.

LOPE: ¿De verdad quieres saberlo?

CARONTE: Estamos a punto de llegar. Pero, si eso te alivia, adelante.

LOPE: Verás. Desde aquí, observando el pasado, me siento capaz de afirmar que el recurso del amor me ha destruido la vida. Pero ahora eso importa poco. Como bien sabes, he sido el abanderado de un teatro que no tardarán en destruir, con más de mil obras que no tardarán en profanar gracias a ese yugo que llamarán televisión; me han piropeado con horteradas como “Fénix de los ingenios” o “Monstruo de la naturaleza”; he formado parte de la Gran Armada; he amado a “Filis”, a “Belisa”, a “Camila Lucinda”, a “Marcia Leonarda”; no puedo ni siquiera contar los hijos, legítimos e ilegítimos, que he engendrado… y, cuando parece que podría llegar a la conclusión de que he sido un afortunado, me doy cuenta sin embargo de que los únicos que han sido felices en medio de toda esta maraña han sido los personajes de mis novelas.

CARONTE: Te recuerdo que también has matado a cientos de protagonistas en tus numerosas obras…

LOPE: Eso tiene fácil explicación. He perseguido la autodestrucción desde la primera vez que vi la luz.

CARONTE: Y, ¿qué hay de aquel “esto es amor, quien lo probó lo sabe”?

LOPE: Esa frase es cierta: nadie ha probado tal sandez, luego nadie sabe qué es. Hay quien se refugia en ese recurso para sobrevivir. Es aquí donde volvemos al principio de nuestro diálogo: en mi caso, el recurso del amor me ha devastado.

CARONTE: Es tiempo de derrota, amigo Lope.

LOPE: Veo que lo comprendes. Así que rema, rema con fuerza. No tengo ganas de seguir hablando.

La barcaza comandada por Caronte se pierde entre las brumas, cercana ya a la orilla. La mirada de Lope de Vega se pierde en el horizonte, consciente de que nunca hubo en el mundo palabras tan eficaces ni oradores tan elocuentes como las lágrimas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s